Colección Rivage

Rivage reúne una familia de objetos unidos por sus tonos: jarrones, un candelero, tallos y ramos pensados en la misma paleta de marrones, arenas y blancos rotos. El conjunto se aprecia de un solo vistazo sobre una consola o una mesa.

Una paleta, varias familias

La coherencia de Rivage no viene de las formas, sino de los tonos. El jarrón de 30 cm, el de 20 cm y el candelero de 16 cm comparten el mismo registro de colores y se combinan sin esfuerzo. Los ramos de pampa, las margaritas y el cardo prolongan la paleta en lo vegetal.

Se nota la mano del artesano

La cerámica pintada a mano nunca da dos veces el mismo resultado. El esmalte se espesa aquí, se aclara allá, y la pincelada sigue siendo visible con luz rasante. Es esta irregularidad la que distingue una pieza hecha a mano de un objeto moldeado en serie.

Montar una composición sobre una consola

Trabaja con números impares y alturas contrastadas: el jarrón de 30 cm al fondo, el de 20 cm delante y el candelero de 16 cm en primer plano. Introduce un tallo de cardo de 50 cm en el más alto y deja las otras dos piezas sin nada. Una composición que respira vale más que una consola abarrotada.

Preguntas frecuentes

¿Qué vela para el candelero Rivage?

Una vela de candelabro, de mecha fina y cuerpo recto. Las velas Rustic, de acabado en bruto, juegan la misma baza de materia que la cerámica.

¿Dos piezas Rivage son realmente distintas?

Sí, en el detalle: el tono, el grosor del esmalte y la huella del pincel varían de un objeto a otro. La familia, en cambio, sigue siendo reconocible al instante.

¿Cómo se cuida una cerámica pintada a mano?

Con un paño suave apenas húmedo y un secado inmediato. Evita el estropajo abrasivo y el lavavajillas, que dañan los acabados mate y las decoraciones pintadas.