Portavelas

En un portavelas, todo depende del cristal: su altura, su tono y su motivo cambian la luz más que la forma del objeto. Nuestros modelos van desde el pequeño vaso de siete u ocho centímetros, pensado para colocarse en serie, hasta piezas de veinte a treinta centímetros, lisas o con motivos.

Lo que el cristal hace con la luz

Un cristal liso y transparente deja ver la llama entera y da una luz nítida. Un cristal tintado la filtra y la suaviza, algo ideal para un dormitorio. Un cristal trabajado, con rombos o relieves, fragmenta la luz y proyecta un dibujo sobre la superficie que lo rodea. Fíjate en el tono del cristal tanto como en su silueta.

El formato pequeño funciona en serie

Un solo portavelas pequeño se pierde en una mesa grande. Alinea varios, o agrúpalos de tres en tres, y la luz se convierte en una línea en lugar de un punto. Un vaso grande hace lo contrario: se coloca solo. La altura figura en el nombre del producto, y es la que hay que comparar.

Vela de té o vela de pilar

Los vasos pequeños admiten una vela de té, la solución más sencilla y estable. Los vasos altos requieren una vela de pilar, colocada bien al fondo, cuya llama quede lejos de la pared del cristal. Una llama demasiado cerca del cristal lo ennegrece: es la señal de que la vela es demasiado grande para este portavelas.

Preguntas frecuentes

¿Cómo limpiar un cristal ennegrecido?

Con agua tibia y jabón, una vez que el cristal esté completamente frío, y sécalo enseguida para evitar marcas. Un paño enrollado en un mango llega al fondo de los vasos estrechos.

¿Dónde colocar un portavelas grande?

Sobre una consola, un aparador o una chimenea, en un lugar donde nadie lo roce al pasar. En una mesa de comedor, mejor los formatos pequeños, que permiten que las miradas se crucen.

¿Por qué el mismo modelo aparece en varias alturas?

Porque cada medida tiene su propia ficha de producto. El diseño del cristal es idéntico, solo cambia la altura.