Flores nevadas

Un velo blanco sobre un tallo basta para llevar una composición al invierno. Aquí encontrará ramas de pino nevadas, follajes escarchados, ramas de bayas y de ramitas, y flores empolvadas, desde el formato pequeño hasta el tallo muy grande.

Medir el tallo antes que el jarrón

La longitud de un tallo decide su uso. Los follajes escarchados pequeños se colocan sobre una mesa baja o el alféizar de una ventana. Las ramas de pino más largas, que superan el metro, piden un jarrón pesado y un sitio en un rincón de la estancia. La altura figura en el nombre del producto.

Un solo blanco, varias texturas

La escarcha unifica vegetales muy distintos: la aguja del pino, la ramita, la baya redonda, el pétalo abierto de la rosa o del eléboro. Juegue con ese contraste de texturas más que con el de los colores. Tres materias en un solo tono se sostienen mejor que un ramo demasiado variado.

Del jarrón a la corona

Estos tallos no sirven solo para el ramo. Las ramas colgantes se colocan a lo largo de una mesa, siguen una barandilla o completan una corona. Corte las ramas con unos alicates si hace falta, dejando los extremos más nevados hacia el exterior de la composición.

Preguntas frecuentes

¿El efecto nieve se mantiene?

El depósito escarchado aguanta si se manipula poco. Coja el tallo por la base, evite frotar los extremos y quite el polvo con un soplo de aire mejor que con un paño.

¿Cuántos tallos para un ramo?

Cuente una altura dominante, dos o tres tallos medianos y un follaje bajo que oculte el cuello del jarrón. Un número impar siempre da un resultado más natural.

¿Se pueden poner en agua?

No, estos tallos se trabajan en seco. Un jarrón opaco, o relleno de arena, sujeta las ramas grandes mucho mejor que un simple vaso vacío.