Novedades: lo esencial para la vuelta al cole

Una estancia que hace a la vez de salón, comedor y dormitorio de invitados necesita asientos capaces de cumplir dos funciones. Esta selección reúne un sofá cama recto y sus versiones rinconeras, un sillón y sillas de comedor.

Un asiento para dos usos

Un sofá cama se juzga sentado antes que tumbado: la profundidad del asiento y la firmeza del respaldo cuentan tanto como el colchón. Pruébalo sentado bien erguido, porque es la postura de todos los días. Plegado, el conjunto debe seguir dejando paso alrededor de la mesa de centro.

Dónde colocar el lado largo

Un rinconero se coloca contra la pared más despejada, la que no interrumpen ni una puerta ni un radiador. Fíjate primero en dónde están la entrada de la estancia y la ventana, porque el lado de retorno no debe bloquear ninguna de las dos. Mide después los dos lados de la esquina, no solo el más largo: es el corto el que sobresale.

Las sillas alrededor de la mesa

Una silla de comedor se juzga por la altura de su asiento: en torno a cuarenta y cinco centímetros, se adapta a la mayoría de los tableros. Comprueba el espacio entre el asiento y la parte inferior de la mesa: debe pasar una mano sin forzar. El pequeño sillón con reposabrazos queda muy bien en los extremos del tablero, donde uno se queda más tiempo sentado a la mesa.

Preguntas frecuentes

¿Qué profundidad de asiento elegir?

Un asiento profundo invita a hundirse; uno más corto sujeta mejor la espalda. Cuando las estaturas varían de una persona a otra, una profundidad media conviene a todos.

Derecha o izquierda: ¿cómo se interpreta el sentido?

El sentido se entiende situándose frente al sofá. El nombre del producto lo indica, y el modelo existe en las dos versiones.

¿Qué espacio dejar entre la mesa y el sofá?

Calcula al menos ochenta centímetros, lo justo para retirar una silla y pasar por detrás. Con menos, al levantarte de la mesa el respaldo roza contra el sofá.