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Flores por unidad, ramos ya compuestos, velas y portavelas: esta colección reúne los tallos, los follajes, las composiciones florales y los objetos de luz de la temporada. La dalia, el tulipán y la gerbera conviven con las velas de candelabro.

Empezar con un solo tallo

Un solo tallo basta a menudo para dar vida a una estancia. Coloca una dalia, un tulipán o una gerbera en un jarrón estrecho: la flor se sostiene sola, sin follaje alrededor. Un ramo de peonías o de pino y bayas llega ya montado: unas cuantas ramas separadas a mano le devuelven su volumen.

La luz, vela o portavelas

Una vela fina de candelabro se encaja en un candelero alto y se mantiene vertical. Una vela ancha se coloca tal cual sobre una bandeja. El portavelas, por su parte, rodea la llama de cristal y la protege de las corrientes de aire; calcula entre veinte y treinta centímetros de alto, lo justo para quedar a la altura de una mesa o de una consola.

Jugar con las alturas

Los formatos van del objeto de mesa al follaje colgante de más de un metro. Mantén un solo punto alto por superficie y, a su alrededor, dos o tres volúmenes más bajos. En una mesa, quédate por debajo de la línea de la mirada; en una consola, un follaje colgante viste el vacío sobre el mueble.

Preguntas frecuentes

¿Qué altura de tallo para un jarrón?

Calcula un tallo de aproximadamente una vez y media la altura del jarrón. En una boca ancha, añade dos o tres tallos en lugar de uno solo; si no, la flor se inclina hacia un lado.

¿Cómo cuidar una flor artificial?

Basta con quitarle el polvo con regularidad con un plumero o un paño seco. Evita el sol directo, que acaba apagando los colores claros.

¿Mejor un candelero o un portavelas?

El candelero pone la llama en evidencia y conviene a las velas finas. El portavelas la protege tras el cristal, lo que lo hace más práctico en el día a día.