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Algunas piezas vuelven temporada tras temporada: una rosa en tallo, una peonía alta, un follaje de eucalipto, un estuche de velas. Esta colección reúne los valores seguros de la casa, desde tallos sueltos hasta composiciones listas para colocar.

Lo que atraviesa las temporadas

Una pieza se queda para siempre cuando sirve todo el año, su forma es sencilla y su color combina con lo que ya tienes. Una pieza más marcada, como una bola de Navidad, se reserva para un momento concreto del año y se guarda el resto del tiempo.

El tallo o la composición

Un tallo se elige por unidad y se combina libremente: varios ejemplares de una misma flor ya forman un ramo con presencia. Una composición, en cambio, llega equilibrada en su recipiente y se coloca sin pensarlo. Elige el tallo si te gusta componer, la composición si buscas un efecto inmediato.

Las velas, en serie

Una vela sola apenas se nota, mientras que una serie de la misma familia ilumina toda una mesa. Un estuche reúne cuatro velas cortas del mismo tamaño, para repartir en una bandeja o alinear sobre una chimenea. Para un candelero, elige mejor una vela fina, cuya base entre bien en la copa.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos tallos hacen falta para un ramo?

Tres tallos bastan en un jarrón estrecho, de cinco a siete en un jarrón de boca ancha. Un número impar siempre da una silueta más natural.

¿Qué longitud de tallo para un jarrón grande?

Una peonía o un eucalipto de ochenta centímetros se sostienen en un jarrón alto colocado en el suelo, siempre que el cuello los sujete un poco. Para una mesa, basta con un tallo de unos sesenta centímetros.

¿Cómo mantener una vela recta en un candelero?

Calienta la base entre los dedos para ablandarla y después introdúcela bien hasta el fondo de la copa. Si sigue siendo demasiado fina, una gota de cera derretida la fija.