Día de la Madre

Un regalo del Día de la Madre suele construirse a dos voces: una flor que perdura, una vela que se enciende. Esta selección reúne nuestros tallos artificiales y follajes, nuestras velas y estuches, para componer un detalle a la medida que desees.

Combinar una flor y una luz

Un tallo solo es un gesto discreto, y una vela colocada a su lado lo prolonga por la noche. El dúo funciona porque las materias se responden: el pétalo mate de una rosa o de un ranúnculo, la cera lisa de una vela. Si el regalo debe caber en una bolsa pequeña, elige un estuche de velas cortas y dos o tres tallos.

Elegir la flor por su longitud

Nuestros tallos van de la flor corta a la gran vara de peonía o de hortensia. Un tallo largo pide un jarrón alto y con peso, si no, el conjunto se vuelca. Para un ramo, cuenta un número impar de tallos y añade un follaje de eucalipto: ocupa el espacio entre las flores y da al conjunto su aire natural.

Los formatos de vela

Los modelos grandes realzan una mesa de fiesta, los pequeños se colocan en un portavelas o sobre una bandeja. Los estuches reúnen varias velas de un mismo tono, lo que permite componer una alineación regular. Las velas pensadas para candelabros tienen una base estrecha: comprueba la abertura de tu candelero antes de elegir.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos tallos hacen falta para un ramo?

De tres a cinco tallos bastan para un jarrón de mesilla, de siete a nueve para una pieza de salón. Mezcla dos flores y un follaje en lugar de repetir una sola variedad.

¿Cómo mantener limpia una flor artificial?

Quita el polvo de los pétalos con un pincel suave o con aire frío, y mantén los tallos alejados del sol directo, que acaba apagando los colores.

¿Qué vela para un candelabro?

Una vela de base fina, cuyo diámetro coincida con el de la cazoleta. Mide la abertura de tu candelabro: de ello depende la estabilidad de la llama.