Colección de decoración atemporal

Una decoración atemporal se reconoce por una señal sencilla: dentro de dos años no hará que la estancia parezca anticuada. Esta colección reúne tallos y composiciones florales artificiales en torno a tres flores que atraviesan las modas, la rosa, la dalia y la orquídea, junto con los follajes que las acompañan.

Tres flores que no pasan de moda

La rosa, la dalia y la orquídea se reconocen de un vistazo, y ninguna remite a una estación concreta: eso es lo que las hace duraderas en un interior. Un color vivo, en cambio, marca su época y se nota en cuanto envejece. Si dudas, parte del blanco y añade una sola nota de color.

El capullo y la flor abierta

Varias rosas de la colección existen en versión cerrada y en versión abierta: Sophie y David llevan el mismo nombre en ambos estados. Un ramo gana al mezclar las dos, como un ramo cortado unos días antes. Las flores cerradas aportan la verticalidad, las abiertas llenan el corazón de la composición.

El follaje hace la mitad del trabajo

El follaje de skimmia y la hierba de oso que acompaña a algunas orquídeas no están ahí para decorar: dan al ramo su densidad y ocultan el arranque de los tallos. Calcula aproximadamente un tercio de verde por dos tercios de flores. Una composición totalmente florida pierde pronto su naturalidad.

Preguntas frecuentes

¿Por qué la misma rosa existe cerrada y abierta?

Porque se trata de dos fichas distintas para un mismo modelo en dos fases. Mezclar las dos en un jarrón hace el ramo mucho más creíble.

¿Estas flores son adecuadas para una estancia con poca luz?

Sí, y esa es su principal ventaja: no dependen ni de la luz ni del riego. Una entrada o un baño sin ventana les van muy bien.

¿Cuántos tallos hay que prever para un jarrón?

Un número impar da un resultado más natural, cinco o siete tallos para un jarrón de mesa. El follaje se añade después, nunca al revés.