San Valentín

Un regalo de San Valentín rara vez depende solo de la flor: depende de la armonía entre un tallo, un jarrón y una luz. Esta colección reúne rosas artificiales, jarrones de vidrio o cerámica, velas perfumadas y marcos de fotos.

Lo que dice el número de tallos

La tradición asocia doce rosas a un compromiso duradero, una por cada mes del año que empieza. Seis rosas expresan admiración; tres bastan para una declaración sencilla. El número no es solo un símbolo: fija la anchura del ramo y, por tanto, el diámetro del cuello que necesitarás.

Ajustar el jarrón al tallo

Un jarrón adecuado mide entre diez y veinte centímetros menos que los tallos que sostiene: más alto, se traga la flor; más bajo, la deja caer. Un cuello abierto deja que el ramo se abra en corola; un cuello estrecho lo mantiene recto. El vidrio transparente muestra el tallo; la cerámica lo oculta.

Poner una luz baja

Una vela perfumada junto a la composición hace más por el ambiente que la lámpara de techo de la estancia. Dos o tres llamas a la altura de la mesa bastan. Mantenlas alejadas de los pétalos y no las dejes encendidas sin vigilancia.

Preguntas frecuentes

¿Qué altura de jarrón para tallos de rosas?

Resta entre diez y veinte centímetros a la altura de los tallos. Después fíjate en el diámetro del cuello, que determina tanto la apertura del ramo como su sujeción.

¿Cómo se limpian los pétalos artificiales?

Casi siempre basta con pasar un plumero de la base hacia la punta. Una mancha se retira a toquecitos con un paño apenas húmedo, sin mojar el corazón de la flor.

¿Se puede combinar una flor fresca con una composición artificial?

Sí, manteniendo la misma familia de color y aislando el agua en un recipiente aparte. El tallo artificial se queda seco y la flor fresca conserva su jarrón.