guirnaldas

Una guirnalda se mide antes de elegirse: el soporte marca la longitud, el estilo viene después. Nuestra selección reúne ramas de bayas, minifllores, perlas, ramitas y pino combinado con madera.

Medir primero el soporte

Anota la longitud de la barandilla, de la repisa de la chimenea o de la mesa, y añade un poco de margen: una guirnalda drapeada siempre cubre menos distancia que una colocada en plano. Para una escalera, mide el pasamanos y añade la altura de los festones que caen. Sobre una mesa, una longitud corta basta para recorrer el espacio entre dos portavelas.

Lo vegetal o lo gráfico

Las guirnaldas de pino y madera, de ramitas o de raíces con efecto metálico dan una línea natural que funciona todo el año. Las miniflores y las bayas marcan una estación: los tonos cálidos para el otoño, las bayas metalizadas para el invierno. Las perlas siguen siendo la opción más discreta, la que combina con una mesa cargada.

Una misma guirnalda, varias longitudes

Un modelo aparece a veces en varias longitudes, como las miniflores de otoño, disponibles del formato pequeño al grande. La flor, el color y el acabado son idénticos: solo cambia la longitud, que se indica en el nombre del producto. Elige la más corta para una consola y la más larga para una chimenea o una barandilla.

Preguntas frecuentes

¿Cómo fijar una guirnalda sin dañar la pared?

Un hilo transparente o pequeños ganchos adhesivos sujetan una guirnalda ligera. En una barandilla, dos o tres ataduras discretas bastan para sostener el drapeado.

¿Se pueden combinar varias guirnaldas?

Sí, siempre que mantengan un tono común. Una guirnalda vegetal como base y una guirnalda de perlas por encima bastan para dar relieve.

¿Cómo guardarla de un año para otro?

Enróllala holgadamente, sin aplastar las flores ni las bayas, y guárdala protegida del polvo. Una pasada de pincel suave antes de colocarla basta para devolverle el volumen.