Colección de lirios

El lirio se elige ante todo por su altura: los tallos de esta colección van desde el formato de mesa hasta grandes varas de casi un metro. Casablanca blanco, Rubrum moteado, orientales dobles: cada variedad tiene su propio dibujo de pétalo.

La altura determina el jarrón

Un tallo corto, de unos 65 cm, se sostiene en un jarrón de mesa y queda por debajo de la línea de la mirada. Las varas más largas, cercanas al metro, piden un jarrón pesado y un lugar en el suelo o sobre una consola. La regla es sencilla: el recipiente debe medir aproximadamente un tercio de la altura total.

Casablanca, Rubrum, oriental doble

El Casablanca es el lirio de un blanco puro, de flor grande, el que ilumina una entrada oscura. El Rubrum juega con el rosa y los moteados, más vivo de cerca, y queda muy bien en un ramo mixto. El oriental doble multiplica los pétalos y ofrece una flor más densa, en la que el pistilo apenas se adivina.

El pistilo y la silueta

En un lirio, todo depende del largo pistilo y de los pétalos curvados hacia atrás: ese movimiento es lo que hace la flor, y no debe quedar aplastado contra una pared. Deja respirar cada tallo, aunque tengas que poner menos. Un lirio artificial no tiene polen, así que no deja manchas naranjas en la ropa.

Preguntas frecuentes

¿Qué altura de lirio elegir?

Parte del recipiente: un tallo de 65 cm para un jarrón de mesa, 90 cm o más para un jarrón grande colocado en el suelo. Más vale acertar desde el principio que esperar ajustar el tallo después.

¿Se puede combinar el lirio con otras flores?

Sí, siempre que le dejes el protagonismo, porque su flor es amplia y marca el ritmo. Un follaje fino y dos o tres tallos más pequeños bastan para rodearlo.

¿Cómo cuidar un tallo grande?

Quita el polvo de los pétalos uno a uno con un pincel suave, del centro hacia la punta. Guardado en vertical fuera de temporada, el tallo conserva la curvatura que tenía al principio.