Novedades: flores rojas y jarrones transparentes

El rojo no se dosifica como los demás colores, y el vidrio transparente no oculta nada: esta colección combina ambos. Encontrarás tallos de dalia, peonía y ranúnculo, jarrones de vidrio y portavelas que prolongan el conjunto cuando cae la noche.

El rojo necesita espacio

Un solo color intenso llena toda una estancia, siempre que se le deje espacio. Coloca los tallos rojos sobre un fondo claro y liso, sin ningún otro color saturado a la vista. Tres tallos en un jarrón estrecho causan más efecto que un ramo frondoso, donde el rojo se cierra sobre sí mismo.

Lo que muestra el vidrio

Un jarrón transparente deja ver los tallos hasta el fondo, y por tanto también los descuidos. Retira las hojas inferiores, orienta los tallos en el mismo sentido y gira el jarrón hasta que desaparezcan los cruces. Unos centímetros de agua clara, o nada en absoluto para un tallo artificial, valen más que un fondo turbio.

La llama como prolongación

Los portavelas toman el relevo del jarrón cuando baja la luz: un vidrio trabajado difumina la llama y proyecta su motivo en la pared. Alinea dos o tres, de alturas diferentes, junto a la composición en lugar de dispersarlos por la estancia. El rojo de las flores se vuelve entonces más cálido sin tocar la paleta.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos tallos rojos en un jarrón?

Un número impar es lo más fácil de equilibrar: tres o cinco para un jarrón estrecho, siete para una pieza más ancha. Añade un follaje claro si el rojo te parece demasiado denso.

¿El rojo queda bien en un interior claro?

Es precisamente ahí donde mejor funciona, sobre una pared blanca o una madera clara. En una estancia ya colorida, resérvalo para un solo lugar del salón.

¿Cómo dejar un vidrio bien limpio?

Agua tibia, un poco de vinagre blanco y un cepillo suave de mango largo acaban con las marcas del fondo. Seca boca abajo, sin pasar un trapo por el interior.