Colección de otoño

Follajes colgantes, bayas apretadas, dalias en tonos tostados: el otoño se compone por capas. La colección reúne tallos con flores, ramas de bayas y follajes artificiales, desde el helecho corto hasta el amaranto de más de un metro.

Empezar por el follaje

Un ramo de otoño se construye al revés: primero el follaje, después las flores. Coloca de tres a cinco ramas de helecho o de eucalipto para dibujar el volumen, y luego desliza las dalias y los crisantemos en los huecos. Las bayas llegan al final: cierran la silueta.

La paleta de tonos cálidos

El otoño cabe en un acorde breve: el rojo ladrillo, el ocre y el rosa palo se responden sin chocar. Mantén un solo color dominante y deja que los follajes verdes o dorados hagan de enlace. Después, basta una guirnalda escarchada para llevar la composición hacia el invierno.

Las alturas, antes que el jarrón

La altura figura en el nombre de la mayoría de los tallos, y es ella la que manda en la elección del jarrón. Un amaranto colgante de casi ciento veinte centímetros pide una pieza alta colocada en el suelo; un helecho corto se conforma con un jarrón de mesa. Calcula que el jarrón represente aproximadamente un tercio de la altura total.

Preguntas frecuentes

¿Cómo quitar el polvo a las flores artificiales?

Un plumero, o un secador de pelo en aire frío, basta para los pétalos. Para un follaje más marcado, pasa un paño suave apenas húmedo y deja secar en plano.

¿Se indica la altura de los tallos?

Sí, aparece en el nombre del producto siempre que distingue dos versiones de un mismo tallo. Es la referencia más sencilla para combinar una rama con un jarrón que ya tienes.

¿Se pueden guardar estos tallos después del otoño?

Los follajes y las bayas se guardan en plano, protegidos del polvo, y vuelven a salir la temporada siguiente. Las dalias combinan igual de bien con una composición de primavera: solo cambia el jarrón.