Cactus y suculentas

Pequeñas, gráficas y fáciles de colocar, las suculentas artificiales encajan allí donde una planta natural no resistiría. Esta colección reúne suculentas y echeverias en maceta, terrarios redondos y composiciones en jarrón transparente.

El formato pequeño cabe en cualquier lugar

Una suculenta se queda en una esquina del escritorio, el alféizar de una ventana, una estantería del baño o una mesita de noche. Como la planta es artificial, la exposición no influye: la colocas según tu decoración y no según la luz. Basta con una superficie plana, ya que la maceta es pequeña y ligera.

Maceta, terrario o jarrón transparente

La maceta original se mantiene discreta y deja que la planta sea la protagonista. El terrario de vidrio, en cambio, se contempla desde todos los ángulos: colócalo en el centro de una mesa en lugar de contra una pared. Por último, el jarrón transparente muestra el material al pie de la planta: trátalo como un elemento decorativo más.

Agrupar en lugar de aislar

Una suculenta sola apenas se nota. Tres macetas de distintos tamaños, reunidas en una bandeja, forman un verdadero punto decorativo. Varía las siluetas: una echeveria en roseta, una suculenta más erguida, un follaje suelto colocado en plano. Una composición que combina suculentas con eucalipto crea un vínculo con el resto de la estancia.

Preguntas frecuentes

¿La maceta viene con la planta?

Sí, el nombre del producto lo indica: las suculentas se presentan ya en su maceta y los terrarios en su vidrio redondo.

¿Cómo quitar el polvo de una hoja carnosa?

Basta con un pincel suave o un paño seco, siguiendo la hoja desde la base hasta la punta. En un terrario, limpia también el interior del vidrio.

¿Hace falta un cubremacetas?

No es imprescindible. Un cubremacetas de cerámica cambia el aspecto del conjunto: elígelo apenas más ancho que la maceta, para que la planta quede en el centro.