Días Franceses de los Árboles

Un árbol artificial se elige primero por su altura y después por su especie. Esta selección reúne ejemplares en maceta que van de menos de un metro a más de dos, del olivo al bambú, pasando por el ficus, la palmera, el limonero y el cactus.

La altura se mide con el techo

Los ejemplares más grandes superan los dos metros y necesitan una estancia despejada: deja unos veinte centímetros entre la última hoja y el techo. Los formatos intermedios, de alrededor de un metro y medio, se colocan detrás de un sofá o en un rincón. Por debajo de un metro, el árbol se convierte en un objeto para una consola.

Cada especie cumple una función

El olivo y el limonero aportan una silueta mediterránea, con un follaje fino y claro que aligera una pared. El ficus da volumen y una masa verde. El bambú y la palmera aportan verticalidad, útil en un pasillo o en el hueco de una escalera. La dracaena y el cactus juegan con la línea gráfica, para un interior más sobrio.

La maceta no es el recipiente final

El árbol llega en una maceta de cultivo, pensada para sostener la planta y no para decorar. Se coloca dentro de un cubremacetas elegido según la estancia, de cerámica, de ratán o de fibrocemento. Deja dos centímetros de holgura entre el diámetro de la maceta y el interior del cubremacetas.

Preguntas frecuentes

¿Qué altura elegir para un salón?

Parte de la altura de tu techo y resta unos treinta centímetros. Un ejemplar de dos metros queda muy bien en un salón corriente, siempre que le dejes un rincón despejado.

¿Hace falta un cubremacetas?

En una estancia de uso diario, sí: la maceta de cultivo no tiene ninguna función decorativa. Elígelo algo más ancho que la maceta y lo bastante pesado para equilibrar un ejemplar grande cuyo peso está arriba.

¿Cómo cuidar el follaje?

Basta con un plumero o un paño seco pasado por la parte superior de las hojas. Para un ejemplar alto, un soplo de aire frío con el secador quita el polvo de las ramas sin deformarlas.