Jarrones para el Día de la Madre

Un jarrón se elige primero por su cuello: es él quien sostiene los tallos y decide la forma del ramo. Esta colección va desde el formato pequeño para una estantería hasta modelos de unos cuarenta centímetros, tanto en vidrio transparente como en acabados mármol y plata.

El cuello manda en el ramo

Un cuello estrecho mantiene de uno a tres tallos bien rectos y basta para realzar una sola flor. Un cuello abierto deja que el ramo se despliegue en abanico, pero necesita volumen para no parecer escaso. Un cuerpo abombado, como en una forma de bulbo, retiene los tallos en el centro y los deja caer por sí solos hacia el borde.

Combinar los formatos

Varios modelos se repiten en formato pequeño, mediano y grande. El mismo jarrón repetido a dos o tres alturas distintas compone un conjunto más acertado que tres jarrones desparejados. Acércalos sobre la misma bandeja y deja espacio libre alrededor del grupo.

Vidrio transparente o material opaco

El vidrio transparente lo muestra todo, tanto el tallo como el fondo del jarrón: conviene a las flores cuyo tallo se mantiene limpio en toda su longitud. Un material opaco, con acabado marmolado o metalizado, oculta los tallos y se sostiene solo como objeto, incluso sin flores. Lava ambos a mano, con agua tibia y jabón.

Preguntas frecuentes

¿Qué altura de jarrón para un ramo grande?

Toma la altura del ramo y elige un jarrón que mida entre la mitad y dos tercios de esa altura. Más bajo, el conjunto se inclina hacia delante, y el peso del jarrón cuenta tanto como su altura.

¿Puede un jarrón quedarse vacío?

Sí, y las formas escultóricas están hechas para ello. Coloca dos o tres uno al lado del otro, de tamaños desiguales, sobre una consola o una estantería.

¿Cómo limpiar un jarrón de cuello estrecho?

Llénalo de agua tibia con jabón y un puñado de sal gruesa, y agítalo sin frotar. Acláralo y déjalo secar boca abajo sobre un paño.