Flores y jarrones para el Día de la Madre

Componer uno mismo sigue siendo el gesto más libre: se elige cada tallo, se combina con el jarrón, se ajusta el volumen. Esta selección reúne nuestras flores artificiales por unidad, rosas, ranúnculos, dalias, hortensias y peonías, así como los follajes que las realzan.

El jarrón manda sobre el tallo

Un jarrón luce bien lleno cuando las flores sobresalen aproximadamente la mitad de su altura. Una boca estrecha sostiene un puñado de tallos rectos; una boca ancha pide más material y un follaje para ocupar los bordes. Fíjate también en la transparencia: un cristal transparente deja ver los tallos, una cerámica los oculta.

Mezclar las formas de las flores

Un ramo vivo combina tres papeles. Las flores redondas, la rosa y la peonía, aportan volumen. Las flores puntiagudas o aún en capullo, el ranúnculo y la dalia, rompen la regularidad. El follaje, con el eucalipto a la cabeza, hace de enlace y aligera el conjunto. Una misma flor repetida de forma idéntica sigue siendo decorativa, pero el resultado parece más rígido.

Ramos que atraviesan las estaciones

Estos tallos no se marchitan, lo que cambia la forma de tratarlos: se mantiene un ramo en su sitio durante mucho tiempo y se hace evolucionar sustituyendo dos o tres tallos. Guarda las flores apartadas en plano, en una caja, para que los pétalos no se deformen.

Preguntas frecuentes

¿Hay que poner agua en el jarrón?

No, estas flores son artificiales. Un jarrón seco evita las marcas de cal en el cristal y mantiene los tallos intactos.

¿Qué longitud de tallo para una mesa?

Un tallo corto, que permita a los comensales verse. En una mesa, un ramo bajo resulta más agradable que una composición alta que la mirada tiene que esquivar.

¿Cómo guardar un ramo fuera de temporada?

En plano, en una caja, con las cabezas separadas unas de otras. Endereza los pétalos a mano al volver a sacarlo.