Colección de flores de septiembre

Un ramo se construye tallo a tallo: una flor dominante, dos o tres alturas secundarias y luego algo que unifique el conjunto. Esta selección reúne rosas, dalias, gerberas y orquídeas artificiales vendidas por tallo, en longitudes cercanas a los cincuenta centímetros.

Una dominante y después ecos

Elige una variedad dominante y mantente fiel a ella: la rosa marca la línea, la dalia aporta volumen, la gerbera pone una mancha redonda y nítida. Los demás tallos sirven para rellenar, no para rivalizar con ella. Un ramo en el que cada flor atrae la mirada hacia su lado pierde su línea y parece un expositor.

Capullo cerrado o flor abierta

La misma rosa se presenta en capullo cerrado y en flor abierta. El capullo aporta verticalidad y sostiene la silueta; la flor abierta da volumen y color. Mezcla los dos estados en un mismo jarrón para recuperar el aire de un ramo recién cortado del jardín.

El jarrón define la silueta

Los tallos miden unos cincuenta centímetros, así que es el recipiente el que decide el aspecto final. La costumbre es que el ramo sobresalga del jarrón la mitad de la altura de este: un jarrón de treinta centímetros sostiene bien tallos de esta longitud. Una boca estrecha mantiene unos pocos tallos bien rectos; una boca ancha requiere más volumen para no dejar huecos.

Preguntas frecuentes

¿Cómo quitar el polvo de una flor artificial?

Pasa un paño suave y seco sobre los pétalos, del centro hacia fuera. Para las corolas más finas, un pincel de cerdas suaves evita doblar la flor.

¿Hay que poner agua en el jarrón?

No, el agua no aporta nada y acaba marcando la parte inferior de los tallos. Para la ilusión de un ramo fresco, elige un jarrón opaco o cubre el fondo con bolitas decorativas.

¿Cuántos tallos hay que prever?

Un número impar se ve mejor: tres tallos en un florero individual, cinco o siete en un jarrón mediano. Duplica la cantidad en cuanto la boca se ensancha.