Novedades en tallos

Los nuevos tallos van de 45 a 92 cm y se reparten entre flores, follajes y ramas. Encontrarás la dalia, la peonía, la rosa, el clavel, la orquídea y el crisantemo, tanto en su versión clásica como en su versión ping pong, junto con la paniculata, la alquemila, el cardo globo y el eucalipto.

Añadir sin empezar de cero

Una novedad se juzga dentro de un ramo ya montado. Retira dos o tres tallos de un lado, coloca la nueva flor en su lugar y da dos pasos atrás. Si la composición gana volumen o color, el tallo está en su sitio. Así evitas deshacer un ramo entero por una sola flor.

Lo redondo, lo fino y lo vaporoso

Las flores redondas aportan la masa, y la peonía, la rosa, la dalia y el crisantemo ping pong cumplen esa función. Los tallos finos aportan la línea, como el clavel, la orquídea y el cardo globo. Por último, las floraciones ligeras rellenan los huecos mejor que un follaje denso: ese es el trabajo de la paniculata y la alquemila.

La altura se mide con el jarrón

La altura figura en el nombre de cada tallo, desde la dalia de 45 cm hasta el follaje florido de 92 cm. Compárala con la del jarrón y no con la del mueble: un tallo de una vez y media la altura del recipiente mantiene el equilibrio. Los más largos, como la orquídea, piden un jarrón pesado o de cuello estrecho.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos tallos hacen falta para un ramo?

Un número impar da un resultado más natural, a menudo cinco o siete tallos en un jarrón mediano. Con más, la composición se cierra y cada flor pierde su forma.

¿Estos tallos van en un jarrón con agua?

No, se colocan en seco. Eso es también lo que permite conservarlos de una temporada a otra sin que se estropeen el tallo ni los pétalos.

¿Cómo quitar el polvo de una flor artificial?

Un pincel suave, o un secador en aire frío sostenido a distancia, sirve perfectamente. Sobre un pétalo de tela, el agua deja un cerco al secarse.