Ofertas de otoño

El otoño se juega en dos frentes: la luz, que cae antes, y las texturas, que se vuelven más densas. Esta selección reúne flores artificiales en tonos cálidos, candeleros y portavelas de cristal, y los primeros adornos colgantes de la temporada de fiestas.

Calentar la paleta

Las rosas, los ranúnculos y las dalias se presentan aquí en tonos que van del blanco roto al burdeos. Sustituye las flores claras del verano por dos o tres tallos ocre u óxido, y conserva el resto: un ramo se completa más a menudo de lo que se rehace. El pino y las bayas aportan el verde oscuro que aguanta hasta el invierno.

Multiplicar los puntos de luz

Cuando la noche llega al final de la tarde, una sola lámpara ya no basta. Reparte tres fuentes de luz bajas por la estancia, entre ellas uno o dos portavelas de cristal: el cristal difunde la llama y la protege de las corrientes de aire.

Preparar la temporada siguiente

El otoño es el momento de volver a sacar las cajas, así que conviene comprobar qué falta antes del invierno. Cuenta los adornos colgantes rotos, mira si la guirnalda sigue en buen estado y completa por materiales más que por unidades. Los tallos de temporada, por su parte, se conservan de un año para otro si se han guardado de pie.

Preguntas frecuentes

¿Qué colores elegir para un ramo de otoño?

Un tono cálido dominante, ocre, óxido o burdeos, y un follaje verde oscuro que lo sostenga. El blanco roto hace de enlace si la estancia es muy luminosa.

¿Se puede usar un portavelas de cristal en el exterior?

En una terraza resguardada, sí, ya que el cristal protege la llama del viento. Guárdalo en cuanto llueva, porque el agua que se estanca en el fondo acaba marcando el cristal.

¿Cómo conservar las flores artificiales de una temporada a otra?

Quítales el polvo antes de guardarlas y colócalas de pie en una caja alta, con los tallos agrupados y los pétalos sueltos. En plano y bajo peso, se quedan marcadas.