Jarrones de cristal mate

El vidrio mate no refleja la luz, la absorbe: así, la silueta del jarrón se percibe antes que su contenido. Esta colección reúne dos diseños, la Chrysalide y el Totem, cada uno en varias alturas.

Lo que cambia un acabado mate

Un vidrio brillante multiplica los reflejos y atrae la mirada hacia el material. Un vidrio mate aporta un volumen sereno, que no cambia con la luz del día. Por eso queda igual de bien vacío que con flores, sobre una consola o la repisa de una chimenea, y una estancia muy luminosa le sienta mejor que a un vidrio transparente.

Chrysalide o Totem

La Chrysalide se ensancha en el cuerpo y se estrecha en el cuello: sostiene un ramo corto en forma de cúpula sin que se abra. El Totem, más recto y más gráfico, realza los tallos largos, las ramas y la hierba de la pampa. Los dos diseños existen de 21 a 36 cm, lo que permite componer una familia coherente.

Agrupar en lugar de alinear

Tres jarrones de alturas diferentes, colocados en triángulo y no en línea, crean al instante una composición. Mantén el mismo diseño para dar unidad, o mezcla la Chrysalide y el Totem para dar movimiento, conservando un tono común. Basta con llenar uno de los tres: los otros dos funcionan como volúmenes.

Preguntas frecuentes

¿Qué altura de tallo para un jarrón de 21 cm?

Busca tallos de unos treinta centímetros, para que la flor sobresalga claramente del cuello. Si son demasiado cortos, las flores quedan ocultas tras el vidrio.

¿El vidrio mate se limpia como el vidrio brillante?

Sí, con agua tibia jabonosa y un paño suave. Evita los polvos abrasivos y los estropajos, que dejan marcas brillantes en una superficie mate.

¿Se pueden mezclar jarrones mates y transparentes?

Sí, siempre que compartan algo: el mismo tono, la misma altura o el mismo diseño. Sin este hilo conductor, el grupo parece una reunión de objetos desparejados.