espejos

Un espejo amplía una estancia y le devuelve la luz. Los nuestros tienen marco de madera, de roble en su mayoría: redondos para colgar, y dos grandes formatos verticales que se apoyan en el suelo.

Apoyar en el suelo o colgar en la pared

Es la primera cuestión que hay que decidir. Los dos grandes formatos, 40 x 160 cm y 55 x 190 cm, están pensados para apoyarse contra una pared, en un dormitorio o una entrada: reflejan la silueta entera. Los redondos, de 38 a 80 cm, se cuelgan encima de una consola o de una chimenea, o agrupados con otros.

Qué tamaño

Un redondo de 38 cm se combina con otros, en constelación sobre un lienzo de pared. Uno de 76 u 80 cm se basta solo encima de un mueble. Los formatos verticales necesitan distancia para contemplarse, y una pared en buen estado si prefieres colgarlos en lugar de apoyarlos.

La madera y su cuidado

El marco se limpia de polvo con un paño seco. Si es necesario, pasa un paño apenas húmedo y seca enseguida: el agua estancada, la humedad prolongada y la cercanía de una fuente de calor hacen trabajar la madera. El espejo se limpia como un cristal, sin producto en el marco.

Preguntas frecuentes

¿Se puede apoyar el espejo grande en el suelo?

Sí, los dos formatos verticales están pensados para ello: apoyados contra una pared, sin fijación, en un dormitorio o una entrada.

¿Cómo fijar un espejo redondo?

Con una fijación adaptada al tipo de pared. El peso no se indica: pregúntanos antes de comprar si tu tabique es ligero.

¿Cómo cuidarlo?

Paño seco en el marco, paño apenas húmedo si es necesario y secado inmediato. El espejo se limpia como un cristal.