Almacenaje

La colección se organiza en torno a la cesta, trenzada o de paja, completada con organizadores de apoyo y un organizador de pared. Todos responden a la misma necesidad: recoger lo que anda por medio, manteniéndolo al alcance de la mano.

La cesta va de estancia en estancia

Una cesta se vacía, se transporta y cambia de estancia, lo que la convierte en el almacenaje más flexible de tu casa. Se traga las mantas en el salón, la ropa en un dormitorio, los juguetes junto al sofá. Elige una grande en lugar de tres pequeñas si el desorden vuelve siempre al mismo lugar.

Las asas cambian el uso

Una cesta con asas se lleva de una estancia a otra y se guarda en una estantería alta sin acrobacias. Sin asas, se queda en su sitio y se desliza más fácilmente bajo un mueble bajo. Fíjate también en la firmeza del borde: un borde flexible se aplasta bajo una pila, un borde firme mantiene su forma.

Del suelo a la pared

El organizador de pared libera el suelo y resulta útil en un recibidor estrecho o un pasillo. El organizador de apoyo se desplaza según las necesidades y admite una carga más pesada. Combinar ambos evita ese rincón de la estancia donde todo acaba amontonado.

Preguntas frecuentes

¿Qué tamaño de cesta elegir?

Mide el lugar donde vivirá, una estantería, el hueco bajo una consola o un rincón de la estancia, y deja un poco de margen para cogerla. Una cesta demasiado justa acaba en otro sitio.

¿Las fibras naturales temen la humedad?

Una estancia húmeda apaga la paja y afloja el trenzado con el tiempo. Elige un baño bien ventilado y deja secar la cesta en plano si se moja.

¿Cómo cuidar una cesta trenzada?

Basta con la aspiradora a baja potencia para el polvo atrapado en el trenzado. Ante una mancha, pasa un paño apenas húmedo y deja secar al aire libre, sin fuente de calor directa.