Promociones de faroles

Un farol se juzga por su altura y por el tamaño de su abertura, ya que es por ahí por donde se introduce la vela. Los nuestros van desde pequeños formatos que se colocan de dos en dos o de tres en tres hasta modelos de más de sesenta centímetros, en metal, ratán trenzado y vidrio.

Agrupar en lugar de aislar

Un farol solo sobre una consola grande parece perdido. Reúne dos o tres de alturas claramente distintas, por ejemplo un formato pequeño, un modelo intermedio y uno grande. Desplázalos ligeramente en lugar de alinearlos, y mantén la misma familia de material para que el grupo tenga coherencia.

El metal, el ratán y el vidrio

El metal negro realza las líneas y combina con un interior sobrio. El ratán trenzado aporta calidez y una sombra más suave en cuanto se enciende la vela. El vidrio protege la llama de las corrientes de aire y deja pasar toda la luz. El ratán se limpia con un pincel seco, el metal con un paño.

La abertura y después la vela

Mide la abertura del farol y elige una vela uno o dos centímetros más pequeña para poder cogerla sin quemarte. Una vela de pilar cabe en los modelos grandes; una simple vela de té basta en un formato pequeño. Una vela de pilas sigue siendo la opción más tranquila en un dormitorio, cerca de una cortina o en una terraza cubierta.

Preguntas frecuentes

¿Qué tamaño de vela para un farol?

Mide la abertura y réstale uno o dos centímetros. La vela debe entrar sin rozar y mantenerse alejada de las paredes.

¿Un farol puede quedarse fuera?

En una terraza cubierta, sí, siempre que lo guardes antes de la lluvia y del invierno. El vidrio y el metal soportan mejor la humedad que el ratán, que la retiene y acaba perdiendo su brillo.

¿Cómo elegir entre dos formatos del mismo modelo?

El formato grande marca la pauta en el suelo o junto a una chimenea; el pequeño acompaña una bandeja o una mesa de centro. Los dos se complementan uno al lado del otro.