Velas para el Día de la Madre

Una vela se elige por su diámetro y por el soporte que la acoge antes que por su color. Esta colección reúne velas para candelabro, una misma vela recta disponible desde el formato más pequeño hasta el más grande, estuches de cuatro, velas perfumadas y una recarga.

El soporte antes que la vela

Un candelabro requiere una vela fina, cuya base entre en el platillo sin forzarla: una vela demasiado ancha daña el alojamiento y no se mantiene recta. Los farolillos, en cambio, admiten una vela alta y recta. Así que mide el soporte antes que la vela.

El formato marca la duración

A igual diámetro, una vela alta arde más tiempo que una pequeña: los formatos grandes son para las veladas largas, los pequeños para las comidas y los alféizares. Un estuche de cuatro velas pequeñas alinea varios puntos de luz a la misma altura, lo que ilumina mejor que una sola llama en el centro.

El perfume se dosifica según la estancia

Una vela perfumada se elige según el volumen de la estancia: un formato pequeño basta en una entrada o un baño, uno grande llena un salón. Enciéndela el tiempo suficiente para que la cera se funda en toda la superficie; si no, se forma un pozo en el centro y el perfume pierde intensidad. Recorta la mecha antes de cada encendido y la llama humeará menos.

Preguntas frecuentes

¿Cómo reconocer una vela para candelabro?

Su nombre lo indica: los modelos pensados para un candelabro o un farolillo lo llevan en su denominación. Los demás son velas rectas para colocar solas, o velas perfumadas en su recipiente.

¿Cómo evitar que la cera gotee sobre el mueble?

Coloca la vela lejos de las corrientes de aire, porque son ellas las que deforman la llama y hacen que la cera caiga por un solo lado. Un platillo protege el mueble.

¿Para qué sirve una recarga?

Sustituye la cera de un recipiente que conservas, con el nombre de su serie de origen. Comprueba que su diámetro corresponde al del tarro que guardas.