Nuevas Composiciones

Una composición llega ya montada, la flor y su jarrón juntos: solo queda encontrarle la altura adecuada. Las nuevas piezas van desde la pequeña rosa de mesita de noche hasta la gran orquídea de consola, pasando por las peonías, las calas y las hortensias.

La altura decide el lugar

El nombre de cada composición indica su altura, y por ahí hay que empezar. Las más pequeñas, de unos quince centímetros, se colocan sobre una mesita de noche, el alféizar de una ventana o un rincón del escritorio. Las alturas medias quedan bien sobre una mesa baja o una estantería. Las grandes orquídeas, en cambio, necesitan una consola o una entrada despejada para lucir.

Cada flor tiene su tono

Las rosas y las peonías aportan dulzura y volumen a un interior clásico. Las calas, más gráficas, se sostienen en una línea vertical y encajan en estancias depuradas. Las hortensias llenan un jarrón ancho con sus cabezas redondas. Por último, la orquídea Séréna tiene un porte muy reconocible, aéreo, que se basta por sí solo sobre un mueble.

Mantenerlas impecables con el tiempo

Una composición artificial no necesita agua: el jarrón permanece seco, y es el polvo lo que hay que vigilar. Un plumero o un pincel suave pasado por los pétalos suele bastar. Evita el sol directo detrás de un cristal, que acaba apagando los colores, y endereza los tallos a mano después de moverla.

Preguntas frecuentes

¿El jarrón forma parte de la composición?

Sí, el nombre del producto lo indica: la flor y su jarrón forman un conjunto ya compuesto, de cerámica o de vidrio según el modelo.

¿Hay que poner agua?

No, nunca. Los tallos son artificiales y el agua no aportaría nada, salvo un riesgo para la base de la composición.

¿Se pueden combinar varias composiciones?

Sí, jugando con las alturas más que con el número: una pieza grande, una mediana y una pequeña, en una misma gama de colores. Un trío impar resulta más agradable a la vista que una pareja.