Flores por categoría

Rosa, peonía, hortensia, dalia, ranúnculo, tulipán: las flores artificiales se clasifican ante todo por variedad, porque es la variedad la que decide el aspecto. Esta sección del catálogo reúne los tallos por unidad y los ramos ya compuestos.

Elegir la variedad según el efecto

Una rosa crea un ambiente clásico, una peonía aporta volumen y llena un jarrón por sí sola, la hortensia cubre una gran superficie con una sola cabeza. Las dalias y los ranúnculos juegan con los matices y se prestan bien a las mezclas. Parte del efecto que buscas y luego baja hasta la variedad que lo consigue.

El tallo suelto o el ramo montado

El ramo montado ofrece un resultado inmediato y se coloca tal cual. Los tallos vendidos por unidad requieren un gesto más, el de componer, pero permiten ajustar la altura y mezclar dos variedades. Ambos se complementan: un ramo en el salón, tallos sueltos en las estancias pequeñas.

Una flor que atraviesa las estaciones

El interés de una flor artificial reside en su constancia: no necesita ni agua ni luz, y permanece en su sitio todo el invierno. El único cuidado útil tiene que ver con el polvo, que apaga los tonos claros más rápido que los colores intensos.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se reconoce una flor artificial bonita?

Por el degradado de la corola y la flexibilidad del tallo, más que por el brillo. Observa las fotografías de detalle: muestran los nervios de la hoja.

¿Cómo quitar el polvo sin estropear los pétalos?

Basta con un pincel suave o un soplo de aire frío. Para una marca más visible, da toquecitos con un paño apenas húmedo, sin frotar el color.

¿Se pueden colocar cerca de una ventana?

Sí, evitando el pleno sol durante todo el día, que acaba apagando los tonos vivos. La luz indirecta conviene a todas las variedades.